Los buenos ciudadanos son los que están vigilantes, conscientes de las corrientes gubernamentales y sociales, y que continuamente tratan de mantenerse al tanto de la contingencia. Deben conocer sus derechos e insistir en poder ejercerlos, a la vez que tienen que cumplir con sus deberes cívicos. La buena ciudadanía significa mirar atentamente más allá de nuestros propios intereses personales para proteger los derechos de los demás.
Drew Christiansen y editores

Cuidando la democracia Drew Christiansen y editores

New York / Sociedad Elecciones libres y justas, una maravilla que los ciudadanos de democracias maduras pueden dar por sentado con demasiada facilidad, aún no constituyen la regla general en el mundo. A pesar de la larga carrera de las primarias y una igualmente larga campaña electoral general, las presidenciales de los Estados Unidos generaron gran interés popular. Hemos visto como se incrementa el registro de votantes, se producen filas en los puestos de votación temprana, como jóvenes se involucran en la política por primera vez, y formas creativas de obtener fondos. Los ciudadanos del mundo también han expresado un impresionante interés por esta carrera presidencial. ¿Los ciudadanos estadounidenses verán esta elección como un paso en su creciente participación en el auto-gobierno, o lo considerarán como una "misión cumplida" y dejarán el gobierno en manos del nuevo presidente y el congreso? En estos tiempos de incertidumbre financiera, creciente desempleo y participación en dos guerras, ¿qué pueden hacer los estadounidenses por su país?

Se necesita más que simplemente emitir un voto. A pesar que no puede haber democracia sin elecciones, lo que logran las elecciones es limitado. El ganador puede resultar ser inefectivo o mal aconsejado. Un líder electo puede incluso usar la democracia para establecer una dictadura, como ocurrió en Alemania bajo Hitler. Elegir a un líder fuerte no es lo único que necesita este sistema de Gobierno. Si la transferencia pacífica del poder cada tantos años no sostiene una democracia, ¿qué la hace funcionar? Comprensión, vigilancia y activismo de parte de los ciudadanos.

Comprensión . Los ciudadanos deben comprender cómo funciona su Gobierno y su rol en él. La democracia depende de un sistema de Gobierno efectivo y cauteloso, como los equilibrios y controles sobre el poder establecidos en nuestra Constitución y Carta de Derechos, con poderes judicial, legislativo y ejecutivo separados para impedir que cada uno individualmente tenga demasiada fuerza, y con los militares y la policía bajo control civil. Las democracias deben garantizar libertades específicas (de prensa, de asociación, de culto y demás), recaudar impuestos y realizar obras públicas –infraestructura, bienestar social y seguridad – .

Teniendo tal sistema en funcionamiento, los ciudadanos mantienen la democracia. Ellos convierten lo que es básicamente una proposición en una realidad concreta y viviente. Pareciera contra-intuitivo que un Gobierno democrático, cuyo poder está descentralizado –como una mesa sostenida por un millón de patas– sea intrínsicamente frágil. Sin embargo, para que el auto-gobierno tenga éxito, cada nueva generación debe abrazar la causa. Si no lo hace la democracia se puede desequilibrar o caer bajo el poder de unos pocos poderosos, o tornarse cautiva de una mayoría y su tratamiento hacia las minorías no respeta los principios democráticos, o aislarse del resto del mundo. Lo que hace que este sistema funcione son ciudadanos que saben que en el fondo la democracia se trata de garantizar las libertades que promueven el bien común y que toman la iniciativa para alcanzar esa meta.

Vigilancia . Buenos ciudadanos son los que están vigilantes, conscientes de las corrientes gubernamentales y sociales y que continuamente tratan de mantenerse al tanto de la contingencia. Deben conocer sus derechos e insistir en poder ejercerlos, a la vez que tienen que cumplir con sus deberes cívicos. La buena ciudadanía significa mirar atentamente más allá de nuestros propios intereses personales para proteger los derechos de los demás. En términos cristianos, significa cuidar al extranjero, al pobre, al que está encarcelado, a cualquiera que está en "inferioridad"; una actitud con consecuencias cívicas cruciales, más allá de su significado religioso.

Activismo. La democracia florece cuando los ciudadanos son participantes activos, comprometidos en expresar su voluntad a través del discurso público y en el trabajo para concretar sus esperanzas a través de asociaciones voluntarias, como las iglesias, los sindicatos y un sinnúmero de otros grupos civiles. EL compromiso civil adopta muchas formas, incluyendo la participación en grupos de vigilancia y organizaciones motivadas políticamente. Tales afiliaciones pueden construir redes sociales y el hábito de participación y vigilancia que una democracia necesita para tener éxito. Los grupos que sirven a los pobres, educan a los niños, desarrollan conciencias, discuten problemas sociales y llevan a cabo una amplia gama de acciones de caridad que refuerzan una democracia.

La tarea que enfrentan los estadounidenses ahora es la de mantener el interés ciudadano que ha sido evidente en estas elecciones 2008. Es tentador para un votante, cuyo candidato no gana una elección, rendirse y dejarlo ir, y para un partidario del ganador echarse para atrás como si la ardua tarea de gobernar no los involucra. La apatía es la gran enemiga de la democracia.

Hay muchísimas causas para estar preocupado. El desarrollo de los últimos ocho años, por ejemplo, ha expandido de gran manera la autoridad de los ejecutivos, desequilibrando nuestro Gobierno de una manera que no se había visto por generaciones. Esta situación no se corrige por sí sola; los lobistas y otros que tienen interés en hacer de este desequilibrio algo permanente, trabajan en esa dirección. Nuestro nuevo presidente detenta más poder que cualquiera de sus predecesores en las últimas seis décadas. Está en manos de cada ciudadano asegurarse que lo use de manera sabia, que nuestra democracia mantenga los ideales que comparten los ciudadanos y sus fundadores, y que nuestro sistema político recupere la salud.
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