La petición lanzada por Benedicto XVI a los obispos en su primer sermón como Papa despertó esperanzas: "acompáñenme con su oración y sus consejos"
Martin Maier

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La iglesia universal y su Papa Munich, Alemania - Karl Rahner interpretó teológicamente el Concilio Vaticano II como “la primera autorrealización oficial de la iglesia como iglesia universal”. Esto se vio en la composición internacional del episcopado mundial reunido. Si en el Concilio Vaticano I la gran mayoría de los 750 obispos aún era de piel blanca y origen europeo, los 2500 Padres Conciliares del Vaticano II representaban a todos los pueblos y a todos los continentes. Una primera consecuencia práctica que de allí sacó el Concilio fue el permiso para que la liturgia fuera celebrada en las correspondientes lenguas regionales. Otro impulso para la autorrealización de la Iglesia Católica como iglesia universal vino de un aspecto central de la eclesiología del Concilio, esto es, de la importancia que se le dio a la autonomía de las iglesias locales, las cuales ya no fueron entendidas simplemente como filiales de Roma, sino que en el pleno sentido de la palabra son y se llaman iglesias (LG, 26). El decreto sobre las misiones llama a las iglesias particulares “fiel imagen de toda la iglesia” (AG, 20). Frente a una imagen de la iglesia fuertemente jurisdiccional y centralista propia del Vaticano I, el Vaticano II ha rescatado la estructura de comunión en el sentido de una “comunidad de iglesias”. Según eso, la iglesia universal es entendida como una comunidad de muchas iglesias locales en comunión. Expresamente se les reconoce a las diferentes iglesias locales una “disciplina propia”, “costumbres litúrgicas propias”, así como una propia “herencia teológica” (LG, 23). Esta transición de la iglesia occidental eurocéntrica hacia una iglesia universal policéntrica fue comparada por Rahner con la censura histórica que se dio, en los comienzos de la historia de la iglesia, a propósito del paso de un cristianismo originalmente judío, a un cristianismo en el mundo pagano. Para él este proceso en el interior de la iglesia estaba profundamente relacionado con la pregunta sobre la colegialidad episcopal, pues una iglesia universal no podría ser regida por el centralismo romano. De su responsabilidad por el mundo se hizo conciente la Iglesia Católica, especialmente en su Constitución Pastoral Gaudium et Spes. Pero Rahner vio claro y llamó la atención en el sentido de que el camino hacia una real iglesia universal demanda tiempo y que ello requeriría probablemente de todo un siglo.Un paso importante en este proceso fue sin duda la elección de Karol Wojtyla en 1978 como primer Papa no italiano en más de 400 años. Juan Pablo II, con sus más de cien viajes al exterior, tuvo en cuenta la dimensión universal de la iglesia, y personificó, de un modo impresionante, la misión de Cristo de llevar el evangelio hasta los confines de la tierra. Pero durante su pontificado fue poco lo que se movió de cara a las estructuras al interior de la iglesia y respecto del paso de un centralismo romano a una iglesia universal policéntrica. En un homenaje póstumo sobre Juan Pablo II escribió J. Pottmeyer: “Es un hecho que los elementos colegiales en la dirección de la iglesia no fueron desarrollados. Las voces de las iglesias locales y de sus necesidades pastorales no recibieron siempre la atención debida. El centralismo y el direccionalismo romano, que el Concilio quiso superar, volvieron a crecer, lo que también fue criticado por obispos”. El hecho de que durante el pontificado de Juan Pablo II se haya incrementado el papel de la curia romana en una forma que no corresponde al sentido del Concilio, pertenece, según Pottmeyer, a las sombras que produce la figura del Papa. La elección del Cardenal Joseph Ratzinger como Benedicto XVI, primer Papa alemán desde hace 482 años, puede ser considerada en esta amplia perspectiva de la historia de la iglesia. Para él como Papa volverán a aparecer, de una nueva manera, las preguntas acerca de la relación entre iglesia universal e iglesias locales, y acerca de la subsidiaridad al interior de la iglesia. De estas preguntas se ocupó el Cardenal Walter Kasper en una muy advertida colaboración con Stimmen der Zeit titulada “La relación entre iglesia universal e iglesia local. Enfrentamiento amistoso con el Cardenal Joseph Ratzinger” (2000, 795-804). Con base en ello, se desarrolló en la Revista America un diálogo fecundo entre ambos cardenales, diálogo que tuvo alguna resonancia mundial. Para Walter Kasper este diálogo mostró “que entre Cardenales que trabajan en la curia romana y que están llamados a colaborar entre sí, es posible una disputa teológica que no necesariamente conduce a un intercambio de golpes sino que conduce a un progreso en el conocimiento”. El Cardenal Kasper concluyó su respuesta al Cardenal Ratzinger con una frase que quizás también sea de mucho significado para el pontificado de Benedicto XVI: “Si se toma en serio que la Iglesia, según la convicción católica, no es una “civitas platónica”, sino una realidad histórica a la vez humana y divina, el que se pregunte, no por concreciones políticas pero sí pastorales, no puede ser completamente equivocado y no puede ser simplemente anotado como reduccionismo político”. Estas concreciones pastorales podrían ser sobre el nombramiento de los obispos, el rol de los sínodos y las conferencias episcopales, así como sobre el significado de los concilios particulares y los sínodos diocesanos. La petición lanzada por Benedicto XVI a los obispos en su primer sermón como Papa despertó esperanzas en este sentido: “acompáñenme con su oración y sus consejos”. Sólo en la colegialidad de los obispos puede él ejercer el ministerio de Pedro. En este sentido podría resultar interesante preguntar dónde tendrá lugar la quinta conferencia del episcopado de América Latina, programada para el año 2006. En atención al estado de salud de Juan Pablo II se había indicado que probablemente tendría lugar en Roma. Con el nuevo Papa debería permitirse que tuviera lugar, como todas las anteriores, en América Latina.
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Martin Maier, S.J.Director de Stimmen der ZeitAlemania .

 


 
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