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La comedia del poder es una cinta que vale la pena ver y analizar. No sólo por su gran factura, sino porque a partir de ella se pueden establecer varios paralelos con lo que ha ocurrido y ocurre en nuestro continente
Pablo Azócar
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Pablo Azócar
La dinámica del poder
Santiago -
La comedia del poder, el último trabajo del director francés Claude Chabrol, es un interesante relato en torno al poder y sus distintas formas. El director de
Gracias por el chocolate y
La dama de honor, se inspira en la investigación que realizó la justicia francesa a la empresa estatal petrolífera ELF (FMG en la película), por una millonaria malversación de fondos. Basándose en estos hechos, y después de una ardua investigación, el director francés inició el rodaje de una de sus películas más interesantes del último tiempo.Claude Chabrol centra el relato en los movimientos de la jueza instructora Jeanne Charmant-Killman (una notable interpretación de Isabelle Huppert). A medida que transcurre la historia y somos testigos de los interrogatorios e investigaciones que realiza la jueza, vemos cómo su ambiente privado se va viendo altamente alterado por lo que está ocurriendo a su alrededor. Las pericias de la jueza comienzan a molestar a las altas esferas políticas, y éstas no están dispuestas a ser puestas en tela de juicio por actividades que consideran de lo más normales. Por esta razón, cuando intentan justificar sus acciones, se escucha frecuentemente la explicación: “Todo el mundo hace lo mismo”. Por esto, no es extraño que se justifiquen gastos reservados que van dirigidos a favorecer los contratos de países del tercer mundo con la empresa estatal. Dineros que no son declarados y que se manejan a través de anónimas cuentas en bancos suizos.Con un reparto sobresaliente, Chabrol no cae en los lugares comunes de este tipo de películas. Aquí no hay vencedores ni vencidos. El juego del poder no es blanco o negro. A medida que la jueza va avanzando en su investigación, se va dando cuenta de que empieza a participar con gusto en este juego. Sólo así se explica su tolerancia a todo lo que sucede en su vida personal. Durante el transcurso del relato nos damos cuenta que el afán de justicia parece insuficiente a la hora explicar su tenacidad. De una u otra manera la jueza también se siente atraída por el poder.
La comedia del poder es una cinta que vale la pena ver y analizar. No sólo por su gran factura, sino porque a partir de ella se pueden establecer varios paralelos con lo que ha ocurrido y ocurre en nuestro continente. Para Chabrol, el poder tiene una dinámica que supera a las instituciones y más que tener un lugar propio, es algo que está en constante movimiento. Una visión interesante de discutir y que en
La comedia del poder alcanza una expresión sobresaliente.
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Pablo AzócarComentarista de cine Revista Mensaje Chile .