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Los desafíos no cesan de aparecer al Cristianismo: el ecumenismo, el diálogo inter-religioso y el enfrentamiento de las graves situaciones éticas contemporáneas
Paulo Agostinho N. Baptista

Paulo Agostinho N. Baptista

 

La oscuridad del futuro Belo Horizonte, Brasil - El último libro de la rica producción teológica de João Batista Libanio ¿Cuál es el futuro del Cristianismo? – presenta un guión simple y muy interesante, tratando cuestiones bien amplias en la historia del cristianismo, de forma accesible a aquellos que no tienen familiaridad y conocimiento del tema. Es una introducción que suscita la profundización y es de gran utilidad para jóvenes y grupos pastorales. A través de dinámicas al final de cada capítulo, Libanio provoca el ejercicio de la síntesis, la relación del tema con la vida personal y comunitaria, además de levantar las implicaciones pastorales.Para responder esa cuestión sobre el “futuro del Cristianismo”, Libanio nos conduce a un viaje por la historia, abordando de forma crítica, en diálogo con las preocupaciones contemporáneas, la caminata del Cristianismo. Comienza con una introducción y la definición de conceptos fundamentales, abordando los temas “Jesucristo”, “Cristianismo”, “Iglesia” y Ser “cristiano”, pues antes es necesario “desenrollar un ovillo en que los hilos se entrelazan”.El segundo capítulo presenta la persona de Jesús de forma contextualizada: “Jesús, el campesino y artesano de Galilea”. Además considera importante mostrar las relaciones de Jesús con Juan Batista, los Esenios, los Fariseos y los Zelotas. La perspectiva es revelar el hombre Jesús y la situación que lo envolvió, hasta su muerte en la cruz.Con la muerte de Jesús surge un movimiento. Su liderazgo ha quedado evidente al tener tantos seguidores que acogieron su propuesta. Y ella trasciende Palestina, yendo en dirección al mundo y a la cultura griega. En un ambiente de persecución –de los romanos a los judíos y después a los propios seguidores del Movimiento– el Cristianismo sufrirá por muchas décadas, hasta el año 313. Esa es la tónica de los capítulos tercero y cuarto.Una transformación ocurre en el inicio del siglo IV: el fin de la persecución y el inicio de un proceso simbiótico: “de las catacumbas a los palacios”. Hay una expansión considerable y el cristianismo se hace religión oficial del Imperio. Parte de su liderazgo se aleja del pueblo y acepta la tentación aristocrática. El poder civil se entromete en la vida de la Iglesia durante siglos y un nuevo vuelco ocurriría sólo a partir del año 1075, especialmente con el Papa Gregorio VII: cuando surge el clericalismo. El quinto capítulo desarrolla ese tema.A continuación, Libanio presenta la presencia del carisma en el “movimiento de Jesús”, de Paulo Francisco de Asís. Esto revela que aún cuando el cristianismo se alía al poder, no desaparece y no se borra la llama de la atención y del cuidado de los pobres. Hay profetas que no se dejan corromper. La unidad cristiana sufre temblores: en 1054 y después con la Reforma. Y con ella ya entramos en el contexto de la modernidad.El séptimo capítulo revela las contribuciones del cristianismo a la cultura occidental y también los conflictos: el inicio de la modernidad y sus paradojas; el impacto de la Reforma; la resistencia católica a la modernidad; el conflicto con las ciencias; y el surgimiento del sujeto moderno y su importancia.El penúltimo capítulo se inclina sobre la post-modernidad, especialmente sobre la crisis del cristianismo en ese momento. La post-modernidad se confronta con la modernidad, especialmente sobre su faz económica y cultural. Eso trae consecuencias para el cristianismo, pero ofrece también la “oportunidad” de recuperar sus fundamentos, sus opciones y su fidelidad Dios-Amor.La conclusión del octavo capítulo trabaja en la perspectiva de verificar las “nuevas oportunidades” del cristianismo en el contexto de la post-modernidad. Reaccionando al presentismo de lo “siento (luego), inmediatamente existo” y de la felicidad inmediata, el cristianismo ofrece la esperanza, la articulación entre la memoria y la herencia del pasado y el horizonte de la esperanza, entre el presente del “ya” y el “aún no” que desafía. Y el Amor, expresado en el rostro del “Hijo, del Crucificado y del Resucitado” es una respuesta (JUAN PABLO II) cristiana a la post-modernidad. Pero los desafíos no dejan de aparecer: el ecumenismo, el diálogo inter-religioso y el enfrentamiento de las graves situaciones éticas contemporáneas.“Un futuro incierto, un presente desconcertante. ¿Qué hacer?”. El cristianismo tiene una palabra y una praxis a ofrecer. Tiene una tradición de valores y también la conciencia “crítica suficiente de sus errores, especialmente de la unión con el poder y con los poderosos para empezar el camino de la liberación de los pobres”. La última palabra de Libanio es de fe y de esperanza, construida en el amor: que “la larga ideología del antiigualitarismo sea superada por el espíritu de comunión, de participación y de solidaridad”.
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Paulo Agostinho N. BatistaDoctor en Ciencia de la Religión de la UFJF; profesor y coordinador de la disciplina Cultura Religiosa en la PUC –MinasFoto: escena de Frontera, una película de Rafael Conde con estreno en 2007 .

 


 

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