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Enrique Peña Nieto, el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que recibió el apoyo del Partido Verde Ecologista (PVEM), posee hasta ahora el 37,8% de los votos, una vez escrutadas el 90% de las actas, según datos del Instituto Federal Electoral. Manuel López Obrador, el candidato izquierdista del Partido de la Revolución Democrática (PRD), registra un 31,94% de los votos; y Josefina Vázquez Mota, del oficialista partido conservador Acción Nacional (PAN) posee hasta ahora el 25,37% de los sufragios. De manera que la diferencia a favor del PRI con respecto al PRD ronda el 6%. Dado que la Constitución no establece segunda vuelta sino que simplemente triunfa el candidato más votado —independientemente del porcentaje obtenido— todo indica que Enrique Peña Nieto es el nuevo presidente electo de México. Con él, tras doce años de ausencia, el PRI retorna al poder.
En estas elecciones se votaron también legisladores para renovar completamente el Congreso, gobernadores para seis estados, diputados regionales, alcaldes y jefe de gobierno para la Capital del país. Sobre las treinta y dos gobernaciones existentes, el PRI ya controlaba veinte; la tendencia pareciera indicar que sumará más gobernadores y estará muy cerca de obtener la mayoría propia en el Congreso. Solo el DF le resultó esquivo: el PRD retuvo la jefatura de gobierno a través de su candidato Miguel Ángel Mancera.
El resultado de las elecciones mexicanas no hace más que confirmar lo que se venía observando en las encuestas a raíz de la campaña mediática que favoreció totalmente a Peña Nieto; era utópico pensar que esa tendencia, ya consolidada mucho antes de realizarse los comicios, tenía alguna posibilidad de revertirse. Si el nuevo presidente se ve efectivamente favorecido con el apoyo de dos tercios de los gobernadores y con la mayoría simple del Congreso, tendrá mucho margen de maniobra para implementar su plan de gobierno. Pero la constante amenaza del crimen organizado será un factor relevante a tener en cuenta. Además, si se repara en los índices de pobreza que se ubican por encima del 50% de la población, el panorama se presenta aun más desafiante. A nivel externo, además de las relaciones con su gigante vecino del norte (el eventual triunfo de Romney cambia ciertamente el mapa de la situación porque se endurecerá la política inmigratoria y se privilegiará el apoyo gubernamental a las empresas estadounidenses), la crisis europea no constituye un tema menor para México. Repárese solamente que en el período 1999-2010 la UE, con la que México mantiene un TLC, fue la segunda fuente de inversión con U$S 81.556 millones, de los cuales España aportó el 46%. Actualmente, muchos países de Europa se encuentran en recesión y España no sabe cómo salir del atolladero financiero en el que están empantanados sus bancos. Según Eurostat, existen 24,8 millones de desempleados en la UE (10,3%) y 17,5 millones de desempleados en la eurozona (11,1%). Ya suman trece los meses en los que las tasas de desempleo continúan en aumento. Por lo tanto, de pronunciarse la crisis en Europa, tanto USA como México se verán seriamente perjudicados. Ningún plan interno, por más loable que sea, podrá ejecutarse si se congela el comercio con uno de los principales socios comerciales del país. El mundo está atravesando un tiempo de particular dificultad en la que todas las naciones están de alguna o de otra manera implicadas. Por razones geopolíticas y de expansión comercial, las apuestas realizadas por México dejarán de rendir los frutos abundantes del pasado. En un contexto internacional adverso, ¿será capaz el nuevo presidente de abrir nuevos caminos para sacar a su pueblo de la pobreza? ¿Cómo se las ingeniará para no repetir el fracaso de Calderón en su lucha contra el crimen organizado? ¿Cuál será su estrategia para neutralizar la avaricia y el afán de poder de sus propios colaboradores más íntimos? El retorno del PRI a México puede ser cíclico si no se deshace de la mala fama que le antecede. Para Enrique Peña Nieto se aproxima la hora de demostrar que hacer política es mucho más que pronunciar bellos discursos.
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Eduardo Daniel Alonso, S. J. Publicado en su blog personal De Delfines y Anclas, http://dedelfinesyanclas.blogspot.com.ar |
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