Eduardo Alonso, S.J.
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Después del urgente llamado del presidente Barack Obama durante el pasado viernes y en medio de febriles reuniones al máximo nivel económico y político en los últimos quince días, se concretó el rescate financiero de la UE a favor de los bancos españoles por U$ 125 mil millones. Pese a que el ministro de economía de España, Luis de Guindos, habló de un préstamo otorgado bajo condiciones muy favorables para el país y en todo momento omitió aludir a un "rescate" y Mariano Rajoy se limitó a decir que la medida favorece el futuro de la eurozona, lo cierto es que el rescate se terminó concretando efectivamente.

Asimismo, Luis de Guindos aseveró que solo el 30% de la banca local está en una situación de debilidad, aunque estudios especializados aseguran que los bancos españoles tienen una cartera incobrable cercana a los U$ 230 mil millones.

La semana próxima se dará a conocer el informe del FMI sobre el sector financiero español; también existen dos auditorías privadas cuyos resultados se harán públicos en los próximos días. Recordemos que Bankia había solicitado una ayuda por U$ 30 mil millones para sanear su dramática situación. Si el rojo del cuarto banco del país es de semejante cantidad de dinero, es de prever que los demás bancos padecen una encrucijada parecida.

La Autoridad Bancaria Europea (EBA) había dado a conocer que los bancos españoles, para alcanzar el ratio de Core Tier 1 del 9%, que fuera estipulado por la UE, necesitaban al cierre del ejercicio 2011 la suma de 26.171 millones de Euros de capital adicional. Según dicho informe, Santander necesitaba 15.300 millones de Euros; BBVA necesitaba 6.330 millones de Euros; Popular necesitaba 2.600 millones de Euros y La Caixa, 630 millones de Euros. Ya en 2010, el pasivo de la banca española era de 590.000 millones de Euros contra un activo de 870.000 millones de Euros, situación que los obligó a financiarse externamente.

Para tomar conciencia del nivel de préstamos bancarios y cómo las familias españolas se fueron endeudando progresivamente, quizás ayuden los siguientes datos: en 2003, la deuda familiar ascendía a 451.000 millones de Euros; en 2008, era de 913.000 millones de Euros; en 2011, la deuda familiar cerró en 872.000 millones de Euros. Paralelamente, la deuda de las empresas no financieras en 2003 era de 706.000 millones de Euros; en 2008, era de 1.481.430 millones de Euros; en 2011 cerró en 1.261.000 millones de Euros (es decir, más de un billón de Euros). La deuda de la administración pública (Estado Español y Comunidades Autónomas, sin incluir las empresas públicas) en 2008 era de 433.400 millones de Euros; en 2008, era de 507.400 millones de Euros; en 2011 alcanzó los 736.200 millones de Euros.

A 2010, el sector financiero español tenía una deuda de 1.094.000 millones de Euros (un billón noventa y cuatro mil Euros); la deuda familiar era de 871.500 millones de Euros; las empresas no financieras debían 1.260.800 millones de Euros y la Administración Pública debía 736.200 millones de Euros. El total de deuda de esos cuatro nichos ascendía a 3,962 billones de Euros contra un PIB de 1,073 billones de Euros. Conclusión: solo a 2010 y contando la deuda familiar, la del sector financiero, la de las empresas no financieras y la Administración Pública, España debía cuatro veces más de lo que producía.

Por lo tanto, aunque el estudio de EBA nos brinda una noción aproximada de la magnitud del problema, todo indica que éste excede las cifras inicialmente barajadas. España, con el rescate asumido y con el control de la banca por parte de la UE, se ubica entre los países auxiliados para salvar al Euro: a) entre 2010-2012, Grecia fue rescatada con U$ 338 mil millones; b) en diciembre de 2010, Irlanda fue rescatada con U$ 106.225 millones; y c) en mayo de 2011, Portugal fue rescatado con U$ 97.500 millones.

Desde la crisis financiera estadounidense de 2008, los líderes europeos no supieron responder adecuadamente a los enormes desafíos que enfrentaban, pese a que todos estaban perfectamente al tanto de la monstruosa burbuja a punto de explotar. Hoy, tras más de cuatro años de medidas cosméticas, Europa puede derrumbarse y llevarse consigo a la economía occidental. El ministro de finanzas de UK, George Osborne, escribió ayer en la versión on line de Sunday Telegraph que "nuestra recuperación, que ya enfrenta poderosos vientos en contra por altos precios del petróleo y la carga de deuda dejada por los años de bonanza, está siendo aniquilada por la crisis en nuestra puerta". UK y Alemania constituyen las zonas seguras para los inversores en medio de un continente en zozobra; esta tendencia no debiera confundirse con un pronóstico positivo, porque ambos países tienen a Europa como el principal destino de sus exportaciones. Exactamente lo mismo acontece con USA: más del 40% de sus productos se venden a Europa, ¿qué pasaría si la UE colapsara definitivamente?

Aunque Italia posee una economía más fuerte que la española, la deuda pública alcanza el 120% del PIB. Si dentro de siete días Grecia confirma su egreso de la eurozona y, más adelante, Italia solicita oxígeno, el tablero se caería de la mesa.

Algunos opinan que la solución para Europa es la que propone Hollande: la emisión de eurobonos respaldados por el BCE. ¿Por qué la medida no tuvo éxito hasta ahora? Porque ello implicaría mayor inyección de liquidez sobre el BCE y el peso -en ese escenario- recaería sobre las anchas espaldas alemanas.

En este difícil contexto, las circunstancias no son muy prometedoras que digamos para AL. Según Reuters, el presidente del Banco Central de Brasil, Alexandre Tombini, declaró ayer que el recorte de las tasas de interés y las exenciones impositivas provocarán la vuelta al crecimiento económico. Desde fines del año 2011, Brasil está experimentando una desaceleración económica que se combina con una baja en la demanda de materias primas y en la inversión. Respecto al cuarto trimestre del año pasado, el crecimiento del primer trimestre de este año fue solo de un 0,2%, para una economía que a 2010 estaba creciendo a un ritmo de un 7,5% anual. Si Brasil —a pesar de las declaraciones de Tombini— continúa estancado, ello redundará en un efecto análogo en las economías vecinas.

Hoy, el periódico "Los Tiempos", de Bolivia, reproduce las advertencias del analista Julio Gastón Alvarado: "el estancamiento de las economías de Brasil y Argentina impactará severamente en la economía boliviana y se traducirá en una disminución drástica de las compras de gas por parte de estos países". El estudioso hace hincapié en la disminución del precio del petróleo que sirve como base para la comercialización del gas; en julio de 2011 valía U$ 120 el barril y actualmente está en U$ 100 el barril. Si la tendencia se agudiza, los ingresos de las exportaciones bolivianas sufrirán un importante retroceso. Por otra parte, la devaluación fáctica del peso argentino, está provocando el ingreso masivo de mercaderías subvaluadas procedentes de ese país, afectando la industria local. Las remesas de los trabajadores bolivianos que residen en Argentina fueron de U$ 134 millones durante 2011 pero, con las restricciones cambiarias vigentes, éstas disminuirán considerablemente durante 2012.

Los países que no procedan con racionalidad en los días que siguen y, especialmente, aquellos que se han dedicado a gastar sin límites ayudados por la aleatoria suba de los precios de las materias primas, serán mucho más vulnerables al colapso global. En cambio, los países cuyos líderes se han dedicado a acumular reservas, a controlar el gasto y a posicionar competitivamente su industria en diferentes mercados del mundo —diversificando el riesgo—, estarán mucho mejor preparados para soportar el chubasco.

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Eduardo Daniel Alonso, S. J. Artículo publicado en sub log personal De Delfines y Anclas, http://dedelfinesyanclas.blogspot.com.ar

 
 
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