Requerimos construir con premura una nueva ética, cuyo imperativo sea la protección de todo tipo de vida y sus soportes abióticos, por encima de los intereses de uso, de intercambio comercial, medicinal y estético.
Gilberto Cely Galindo, S.J.

Bogotá / Ecología – Vivimos a merced del modelo económico neoliberal consumista que domina en la sociedad tecno-científica, con su falsa pretensión de que el planeta posee recursos inagotables, bióticos y abióticos, y que los podemos explotar sin reparos éticos, agregándoles valor económico para convertirlos en mercancías negociables, en “commodities”. En este sistema neoliberal, los más astutos se apropian de los beneficios y exportan los perjuicios para que otros carguen con sus costos.

La lógica del capitalismo es incapaz de rescatarnos de la crisis ambiental y de ecología humana que ha venido ocasionando él mismo desde finales de la Edad Media con el apogeo del comercio y el inicio de la primera revolución industrial. Carga con las culpas del agotamiento de los recursos naturales, la contaminación ambiental, el cambio climático y el calentamiento global.

Simultáneamente, es el responsable de la ruinosa ecología humana que se manifiesta en la mercantilización de la vida, el individualismo, la concentración económica y del poder, el armamentismo, las injusticias sociales y la pérdida de sentido existencial por insistir en el goce presentista y desmedido de los bienes materiales como ilusión de prosperidad, de “calidad de vida”, y todo lo anterior como si la felicidad consistiese en poseer cosas hasta el despilfarro y no en ser mejores seres humanos para el “bien vivir”.

Pertenece a la lógica del capitalismo apropiarse del discurso de sus contradictores, presentarlo como suyo y creer que con estas falacias ya corrige sus errores. A esto le temen los líderes que proponen construir el modelo alternativo de la Economía Verde, para debatirlo en Río+20. Son víctimas también de dichas falacias los que todavía tienen fe en el capitalismo, quizás porque lo asocian y confunden con libertad y democracia, pero que culpan de sus fracasos a los capitalistas. Es decir, a aquellos que se lucran deshonestamente, corrompen a la clase política, rechazan la estricta intervención reguladora del Estado, manejan una ética de doble moral y nos perjudican a todos los ciudadanos de a pié. Son aquellos que siempre migran el capital buscando paraísos fiscales y dejan en la ruina las economías locales.

Nuestro estilo de vida contemporáneo, liderado por el desarrollo del conocimiento tecnocientífico, conforma un éthos vital indeseado, no sustentable, pues ponemos en alto riesgo la sustentabilidad de la vida, su calidad y su sentido. ¿Cómo superar esta crisis? ¿Cuáles son las características del éthos vital deseable que todos debemos empeñarnos en construir con suma urgencia para dotar de dignidad la vida humana en solidaridad con el planeta?

Requerimos construir con premura una nueva ética, cuyo imperativo sea la protección de todo tipo de vida y sus soportes abióticos, por encima de los intereses de uso, de intercambio comercial, medicinal y estético. Necesitamos, pues, de una nueva ética, la bio-ética, que sobreponga el valor intrínseco de la comunidad biótica, a cualquier interés humano, para superar la crisis civilizacional actual. Convocamos el apoyo de todas las religiones del mundo, para que sus creyentes sean gestores de un éthos vital deseable.

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Gilberto Cely Galindo, S.J. Creó el Instituto de Bioética de la Pontificia Universidad Javeriana en Bogotá, Colombia. Actualmente es Decano del Medio Universitario de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la misma Universidad. Publicado en http://ecojesuit.com

 
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