El Papa tiene razón en señalar que la libertad religiosa es un tema de seguridad y que la paz depende de ello.
Maryann Cusimano Love

Washington / Religión – ¿Por qué el mensaje del Papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz 2011 se centra en “la libertad religiosa, camino para la paz”? La relación quizás no salte a la vista de inmediato. La libertad religiosa a menudo se mira desde el punto de vista de los derechos humanos, no como un tema de seguridad.

Pero atañe a ambos. Según el Instituto de Investigación Internacional de la Paz de Estocolmo, actualmente hay en el mundo, conflictos armados gran intensidad en 16 lugares del mundo. Los conflictos armados de gran intensidad son las guerras más terribles, aquellas donde más de 1.000 personas murieron en el año precedente, por acción directa de los combatientes.
 
Nueve de esos 16 países donde tienen lugar los peores conflictos del mundo están dentro de aquellos donde más atentan contra la libertad religiosa: Sudán, Pakistán, Irak, Myanmar (Birmania), Afganistán, Somalia, India, Turquía y Sri Lanka. Cada año la Comisión Estadounidense para la Libertad Religiosa Internacional reporta los países donde la libertad religiosa es violentada o no lo suficientemente protegida por el estado.
 
Otros dos de estos grandes conflictos armados tienen dimensiones religiosas de proporciones: Filipinas e Israel. A pesar que no existe una persecución oficial por parte del estado (y estos países no están incluidos en ninguna de las listas de observación de la comisión), las minorías religiosas a menudo se sienten y describen como perseguidas. Pueden profesar su fe, pero sienten que su filiación religiosa es la causa de ser considerados ciudadanos de segunda clase.
 
El Índice Global de Paz califica la paz de un país de acuerdo a una variedad de aspectos además de conflictos armados de gran escala, incluyendo manifestaciones violentas, inestabilidad política, la cantidad de presos, el número de homicidios y el tamaño de las fuerzas de seguridad interior. Al menos cinco de los países menos pacíficos y la mayoría de los 10 que tienen peor puntuación en el Índice Global de Paz también están entre los países con los peores índices de libertad religiosa. A la inversa, todos los 30 países más pacíficos tienen buenos índices de libertad religiosa, y ninguno de ellos está en las listas de observación de libertad religiosa. El Informe de Seguridad Humana de 2010 acota que “cuatro de los cinco conflictos más letales —Irak, Pakistán, Afganistán y Somalia— se relacionan con insurgentes islámicos”, los que rechazan la libertad de culto.
 
¿Es acaso una mera coincidencia que los países donde hay guerras reprimen la libertad de culto mientras que en los países pacíficos esto no ocurre? No. En el ámbito académico decimos que la correlación no establece la causa, y generalmente la violencia es sobredeterminada. Las guerras y la violencia obedecen a muchas causas —generalmente económicas y políticas, y a veces intensificada por factores religiosos—. El problema no está en la religión en sí, que no es ni siempre pacífica ni siempre violenta. La pregunta es: ¿bajo qué condiciones qué tipos de religiones ayudarán a la paz y cuáles a la guerra? La libertad religiosa es la clave.
 
En aquellos lugares donde el estado reprime a los grupos religiosos, lo que sigue es generalmente la violencia: violencia del estado contra las minorías religiosas, violencia de los grupos mayoritarios que toman a la policía como modelo, y violencia de las minorías religiosas que tratan de proteger sus comunidades y sus creencias; en otras palabras, instituciones e ideas. Donde se garantiza la libertad de culto, las instituciones del estado y las religiosas son autónomas, independientes y tienen sus propias maneras de generar sus autoridades y la paz es mucho más probable. Ningún usa la violencia para subyugar al otro, y los grupos religiosos minoritarios también están libres de represión, de manera que tampoco buscan reparación mediante la violencia. Donde las autoridades gubernamentales y las religiosas se traslapan o funden, empiezan los problemas. Incluso si la fusión es consensuada, si las ideas políticas del estado o la religión son intolerantes o excluyen otras tradiciones, habrá conflictos ya que habrá otros grupos religiosos que buscarán protegerse de la represión.
 
El Papa tiene razón en señalar que la libertad religiosa es un tema de seguridad y que la paz depende de ello. El gobierno estadounidense ha hecho más que la mayoría de los otros gobiernos, emitiendo informes anuales sobre el estado de la libertad religiosa en todos los países. Esta es una importante contribución; pero Estados Unidos tiene responsabilidades especiales en Irak y Afganistán. Los cristianos en Irak están peor que lo que estaban bajo el régimen de Saddam Hussein, antes de la invasión y ocupación estadounidense. Estados Unidos debe hacer muchísimo mas para construir la paz que sólo emitir informes.
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Maryann Cusimano Love. Profesor de relaciones internacionales de la Catholic University of America en Washington, D.C., fue Crapa Fellow en la Comisión Estadounidense sobre Libertad Religiosa Internacional durante su año sabático en 2010. Publicado en revista America, www.americamagazine.org

 
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