Lo que se pierde en el nuevo misal romano. Hablando sobre el nuevo misal, muchos obispos estadounidenses han expresado su opinión que una traducción literal exacta del texto en latín restablecerá la profundidad del significado del texto de la misa.
Paul Philibert

New York / Religión – En los últimos 37 años, los católicos anglo-parlantes se habían acostumbrado a oír una particular traducción del texto latino de la oración eucarística: “Tomad esto, todos vosotros, y bebed de él: este es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados”.

Desde 1985, se omitió la palabra hombres, pero jamás la palabra todos. Ahora, sin embargo, como muchos obispos están estableciendo talleres de liturgia para preparar a su clero en el uso de la nueva tercera edición típica del misal romano, que antes se conocía como el Sacramentario, a los sacerdotes se les está indicando reemplazar la palabra todos. Entre los muchos infortunios que el nuevo texto inglés, que está programado para entrar en vigor en el Adviento del 2011, tiene guardados para los católicos está el reemplazar la traducción del latín “pro vobis et pro multis” que hemos conocido desde 1973 como “por vosotros y por todos los [hombres]” con la nueva propuesta de “por vosotros y por muchos”.
 
¿Por qué está sucediendo esto?
 
Recientemente volví de una reunión internacional (el capítulo general de la Orden de Predicadores) en Roma, donde se celebró la eucaristía en los distintos idiomas de los participantes. Puse especial atención en cómo se tradujo la frase “pro multis”. En pocas palabras, lo que descubrí es que en alemán, la oración eucarística dice “por vosotros y por todos” (“für euch und für alle”); en español, el texto es “por vosotros y por todos los hombres”; en italiano, el texto es “por vosotros y por todos” (“per voi e per tutti”); y en francés el texto es: “por vosotros y por la multitud” (“pour vous et pour la multitude”), evocando la gran multitud del Apocalipsis en Rv 7:9 y 19:6. En ninguna de estas traducciones del latín “pro multis” existe aunque sea la insinuación —inequívoca en la traducción inglesa propuesta de “por muchos”—, de una voluntad divina que no sea de salvación universal a través del misterio de la muerte y resurrección de Cristo. Estas traducciones fueron hechas, por supuesto, antes que la instrucción Liturgiam Authenticam fuera publicada en 2001 por la Congregación Vaticana para el Culto Divino.
 
No obstante, hace tan poco tiempo como septiembre de 2010, la Conferencia Episcopal alemana rechazó la petición de roma de una nueva traducción. La Conferencia explicó que el actual sacramentario era ampliamente aceptado tanto por los sacerdotes como por los fieles —un hecho digno de destacar— y que esto no debe ponerse en peligro reemplazando “buenos textos alemanes” con “interpretaciones nuevas desconocidas”.
 
Dado que el latín no tiene artículos, la frase “pro multis” puede traducirse como “por todos” o “por muchos”. En inglés, sin artículo, many (muchos) es restrictivo en vez de universal, sugiriendo algunos —quizás un puñado, tal vez miles, pero ciertamente no la mayoría o la totalidad de los seres humanos—.
 
Hablando sobre el nuevo misal, muchos obispos estadounidenses han expresado su opinión que una traducción literal exacta del texto en latín restablecerá la profundidad del significado del texto de la misa. ¿En verdad? En este caso, una traducción servilmente literal del latín se parece mucho al tipo de error que un profesor de latín corregiría en el trabajo de un alumno de secundaria que esté estudiando ese antiguo idioma. “No tengas miedo de agregar el artículo definido si con ello las palabras cobran sentido”, podría decir el profesor.
 
¿DARLE SENTIDO?
 
Las palabras no tienen sentido. Son contrarias a la tradición permanente de la iglesia respecto de la naturaleza salvífica universal de Cristo. Esto ha sido claramente expresado en el Catequismo de la Iglesia Católica (Nº 605), que dice:
 
[Jesús] afirma que vino a “dar su vida en rescate por muchos”; este último término no es restrictivo, pero contrasta a la humanidad entera con la persona única redentora que se entrega por nuestra salvación. La Iglesia, siguiendo a los apóstoles, nos enseña que Cristo murió por todos los hombres [sic] sin excepción: “No existe, no ha existido jamás y nunca existirá una sola persona por la cual Cristo no haya sufrido”.
 
No hay ambigüedad alguna en esta explicación (y se pueden citar varios textos similares del Catequismo). Al contrario, la necesidad de tal explicación hace sonar las alarmas de que la traducción en el nuevo misal de “pro multis” como “por muchos” es simplemente demasiado restrictivo teológicamente, y requeriría una explicación similar.
 
Sin la explicación, los matices eclesiológicos de “por muchos” reflejarían una creciente tendencia entre los “restauracionistas” de reinventar la Iglesia como un remanente fiel de aquellos que no fueron tocados por los estragos de la secularización y los cambios culturales —en otras palabras, aquéllos que están perfectamente cómodos en un mundo pre-Vaticano II, preocupados con su propia santidad y bienestar—. Sin embargo, esto va en dirección contraria a la eclesiología de la “Constitución Dogmática de la Iglesia” del Vaticano II tal como expresa en su primera declaración de principios: “Cristo es la luz de las naciones… y desea traer la luz de Cristo a toda la humanidad… dado que la Iglesia… es un sacramento —una señal e instrumento de comunión con Dios y de la unidad de toda la raza humana…” (Nº 1)—.
 
En el número de mayo de 1970 de Notitiae, el periódico oficial de la Congregación Vaticana para el Culto, el eminente erudito bíblico, el jesuita Max Zerwick dio una explicación exegética para la traducción de un texto hebreo que donde subyacen las palabras de Jesús como “por todos”:
 
Al parecer Jesús mismo usó la expresión pro multis. Esto es así porque al traer a la memoria al Siervo Sufriente que se auto-inmola como en Isaías, se sugiere que Jesús mismo cumpliría lo había sido pronosticado sobre el Sirviente del Señor. El texto principal en cuestión es Isaías 53:11b-12: “A través de su sufrimiento, mi siervo justificará a muchos, y cargará con las iniquidades de ellos”…
 
Por lo tanto, la formula pro multis [por muchos] en vez de pro omnibus [por todos] en nuestros textos (Mc 10:45; Mt 20:28; Mc 14:24; Mt 26:28) pareciera deberse a la alusión ex profeso al Siervo Sufriente cuya labor realizó Jesús con su muerte…
 
La mente semítica de la Biblia podía ver la connotación universal de la frase “por muchos”. De hecho, esa connotación ciertamente estaba allí por el contexto teológico. No obstante lo elocuente que fue para los pueblos antiguos, hoy día esa alusión al Siervo Sufriente de Isaías sólo le resulta clara a los expertos.
 
FORZADO EN INGLÉS
 
La nueva traducción al inglés de los textos litúrgicos, que algunos declaran más exactas y más fieles, está de hecho escrita en un inglés que resulta forzado, ampuloso y (como en el presente caso), teológicamente inadecuado. Lo que se pierde especialmente, es el tema de la evangelización. La celebración de la misa dominical es el vehículo más eficaz de evangelización para la gran mayoría de las personas. En las vidas de muchas personas es la oportunidad única que tiene la Iglesia de llegar a ellos y despertar su fe. ¿Querrán los líderes de la iglesia indicar que la gracia de Cristo está disponible sólo para los que asisten tradicional y regularmente a la Iglesia? ¿Quieren dejar a los demás afuera? Pareciera cada vez más como si el mensaje encubierto bajo el texto escrito es uno de efectiva exclusión más que de la inclusión de la humanidad entera en la voluntad salvífica de Dios.
 
En términos generales, el idioma del nuevo misal no es de ninguna ayuda. En una conferencia que tuvo lugar en octubre pasado en Raleigh, N.C., los presentadores del taller de St. Mary of the Lake ofrecieron la siguiente Colecta como ejemplo de una supuestamente significativa mejora en la traducción de la Misa (para el 17 de diciembre):
 
Imbuidos con el don divino, Dios Todopoderoso, te rogamos nos concedes el deseo de que, encendidos por tu Espíritu, podamos cual brillantes antorchas brillemos ante el rostro de tu Cristo cuando venga.
 
El profesor de latín que mencionamos anteriormente podría perfectamente decirle al traductor: “Vamos, vamos, puedes hacer algo mucho mejor que eso. ¿Quién habla así?” Bueno, al parecer todos tendremos que hacerlo en un par de meses más. A menos que…
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Paul Philibert, O.P., es el promotor de formación permanente para la Provincia del Sur de los Domínicos en los Estados Unidos. Publicado en revista America, www.americamagazine.org

 
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