En aleccionadoras cantidades, la combinación de temperaturas brutales con el incremento en las tarifas de servicios públicos y la pérdida de ingresos ha dejado hambrientos, sin techo y con frío a individuos y familias —muchos de ellos por primera vez—.
Equipo de la revista America

New York / Economía – ¿Será que el persistente desempleo y las oleadas de ejecuciones hipotecarias han hecho resurgir en el país lo que una vez fue un azote generalizado de gente sin casa? El problema pareciera estar volviendo, pero no en las comunidades urbanas y rurales donde la falta de vivienda persistió en décadas pasadas. Esta vez el no tener una casa se está convirtiendo en un gran problema en las comunidades suburbanas del país.

El último recuento formal de los sin casa del país, un informe de 2009 del Department of Housing and Urban Development estudió el problema desde finales de septiembre de 2008. Aquí se concluyó que si bien el número total de personas sin casa se mantenía estable en 1,6 millones de personas, el número de los sin casa en los suburbios y en las comunidades rurales había subido dramáticamente de 23% a 32%. También se informó que el número de familias en albergues subió de alrededor de 473.000 a 517.000.

Estas cifras complementaron las conclusiones de un informe de 2010 de Brookings Institution sobre las tendencias de la pobreza. El informe sostiene que las respuestas federales anti-pobreza siguen entrampadas en antiguos modelos enfocados en la pobreza rural y urbana, y reveló que a nivel país la población de menores ingresos más numerosa y que más crece está en los suburbios. La pobreza de los suburbios en áreas metropolitanas extensas creció en 25% entre el 2000 y 2008. Las ciudades y los suburbios del medio-oeste han tenido su mayor tasa de pobreza en este período.

El U.S. Census Bureau tratará de obtener una perspectiva nacional más clara sobre los sin casa a través de su programa “Make the Homeless Count”, que se llevará a cabo entre el 29 y el 31 de marzo. Algunas comunidades están ayudando en esta campaña convenciendo a los residentes sin casa que salgan de las sombras. El Los Angeles Mayor’s Office of the Census ha pedido a los residentes que donen calcetines en las estaciones de policía de Los Ángeles, la alcaldía y otras oficinas. Los calcetines, junto con comidas, serán distribuidas entre los sin casa en seis eventos que se realizarán en la ciudad el 30 de marzo para lograr su participación en el recuento nacional.

Norma Vega, directora executiva de la oficina del censo del Alcalde de L.A. dijo a Southern California Public Radio: “Es nuestra pequeña manera de ojalá lograr mayor difusión de este tema. Y los calcetines son una manera de recordarnos diariamente, que tenemos una población allá afuera, que necesita ayuda”.

El efecto de otro año de creciente desempleo y ejecuciones hipotecarias ritmos que no se habían visto desde la Gran Depresión, todavía no se ha reflejado en estadísticas, pero las agencias de bienestar social en el país tienen evidencia de las crecientes necesidades y de las mayores cantidades de familias que no tienen casa, mientras el país continúa enfrentando “una tormenta perfecta de embargos, desempleo y escasez de casas a precios asequibles” como recientemente le comentó el director de un servicio social a la Associated Press.

La publicación Catholic Charities USA’s Fourth Quarter Snapshot Survey, publicada el 28 de enero reveló un dramático incremento nacional en peticiones de servicios vitales de emergencia. De las 47 agencias que contestaron la encuesta, el 83% informó de un incremento en el número de trabajadores pobres que buscan asistencia; 70% informó de un incremento en el número de familias que buscan asistencia; y 51% informó un aumento en peticiones desde la clase media. Catholic Charities contextualizó las estadísticas: “Estos son padres desempleados; familias que tienen dos ingresos para tratar de cubrir sus gastos; mujeres y adolescentes embarazadas, que no tienen casa ni adónde acudir; personas que antes donaban a organizaciones de caridad católicas que ahora requieren de su asistencia; y la clientela de antes que ahora tiene necesidades mayores y mayores dificultades para lograr la autosuficiencia… La encuesta muestra segmentos nuevos de la población que tienen necesidades y que continúan requiriendo ayuda. En aleccionadoras cantidades, la combinación de temperaturas brutales con el incremento en las tarifas de servicios públicos y la pérdida de ingresos ha dejado hambrientos, sin techo y con frío a individuos y familias —muchos de ellos por primera vez—.
_______________
Equipo de la revista America. Publicado en revista America, www.americamagazine.org
 


 
Revista Mirada Global © Copyright 2009