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Mientras la discusión sobre si estaba o no la información para dar la alerta de tsunami continúa, también comienza a levantarse la reflexión sobre la conectividad del país, tanto vial como comunicacional.
Jesuitas Chile
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Santiago /
Temas – Con la salida de los militares a las calles en las principales ciudades de las regiones del Maule y Bío Bío, la calma parece ir volviendo. Según se informó, la noche fue tranquila en Concepción y otras urbes, antes amenazadas por los saqueos; también se van reabriendo los supermercados en ellas. El toque de queda y la presencia de los uniformados han ayudado al orden público, aunque las imágenes son impactantes.
Un Techo para Chile, el Hogar de Cristo y la Cruz Roja han liderado la ayuda solidaria tras la catástrofe. Se han convocado voluntarios para la remoción de escombros en Santiago y a lo largo de la zona afectada. El Hogar de Cristo realiza una campaña nacional para recaudar fondos y enseres, mientras Un Techo para Chile empieza a planificar la construcción de viviendas de emergencia en las zonas afectadas. También Don Francisco (Mario Kreutzberger, conocido animador de televisión y organizador de la Teletón, ONG de ayuda para discapacitados) está organizando en conjunto con otras ONG el espectáculo “Chile ayuda a Chile” para recaudar fondos para las víctimas de la tragedia.
Mientras la discusión sobre si estaba o no la información para dar la alerta de tsunami continúa, también comienza a levantarse la reflexión sobre la conectividad del país, tanto vial como comunicacional. La Presidenta Michelle Bachelet dijo que la ayuda no está llegando con la velocidad que se quisiera.
En el aspecto económico, el gasto fiscal en enero de 2010 fue un 8,8% mayor que el año anterior. La reparación de las autopistas se estima costará US$ 141 millones. La Presidenta calculaba ayer en US$ 30.000 millones el costo total de los daños a causa del terremoto.
TEMOR Y SAQUEOS
La ciudad de Concepción se encuentra con muy poca conectividad entre una orilla y otra del río Bío-Bío; de los cuatro puentes que tienen más o menos 2 km. de extensión sólo uno está funcionando con una pista y sin mucha evaluación técnica. El miércoles el Ejército armó un puente mecano de emergencia. Muchos edificios deberán ser demolidos y las construcciones más antiguas en general colapsaron. Al lado de Concepción, Talcahuano es el puerto de la ciudad y centro del complejo portuario más importante del país. Ahí hay industria pesada que está parada y con serios daños (astilleros, refinería, siderurgia), los puertos muy destruidos, lo mismo todas la ciudades más pequeñas a lo largo del litoral y del río en un radio de 60 km.
Ha habido mucho saqueo del comercio y de algunas casas. La gente tiene temor, el cual ha sido mitigado con la creciente presencia militar. Y las personas se han ido organizando cuadra a cuadra, en todos los sectores de la ciudad, para la vigilancia, ollas comunes, cuidado de los niños, etc.
Los pocos supermercados que sobrevivieron al saqueo están vendiendo muy racionadamente y bajo custodia policial y/o militar. Hasta antes de la estampida por la alerta de tsunami, desde nuestra casa (de los jesuitas de la ciudad) se veía una tanqueta apuntando hacia la puerta del supermercado, muchos militares y dos largas colas que se pierden en el horizonte: una de personas, sobre todo dueñas de casa, que estaban esperando conseguir víveres en el supermercado, la otra de autos que querían pasar al otro lado del río aprovechando las pocas horas en que no hay toque de queda.
Don Ricardo Ezzati (Arzobispo de Concepción) ha sido partidario de priorizar las comunicaciones y de buscar unidad en las iniciativas. El Arzobispo da testimonio de que muchos párrocos se han deshecho por ayudar a sus comunidades y las parroquias resultan lugares naturales como centros de ayuda. No se sabe de víctimas entre el personal consagrado, pero los inmuebles (iglesias, colegios y otras instituciones) han recibido golpes severos, la Catedral tiene grandes fisuras que habrá que evaluar, la gran iglesia de los Dominicos colapsó, lo mismo que el colegio de las Dominicas y el asilo de ancianos de las Hermanitas de los Pobres, la parroquia de Tomé…
MIGRANTES
En general, la situación de los migrantes ha sido compleja. Primero como es una población oculta, ha habido que detectar dónde están y cómo están. La mayor problemática es la habitabilidad; ya anteriormente tenían problemas con sus viviendas precarias, con el terremoto empeoró la situación.
Los problemas por lo tanto son asuntos relacionados con la habitabilidad. En algunos casos ha sido necesario albergue, en otros tratar de conseguir nuevos arriendos para mudarse. Hay situaciones aledañas: no pueden ir a trabajar, ocuparon los ahorros en pagar otros arriendos (ahora más caros).
Por eso, lo que se necesita más urgentemente es comida y ayuda para los niños, para palear la movida economía doméstica. También recursos económicos que nos permitan enfrentar las situaciones particulares. Hay una segunda etapa, que es de rehabilitación habitacional, donde se requerirán más recursos.
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Jesuitas Chile. La información ha sido enviada por la Provincia chilena de la Compañía de Jesús.