El ayuno debiera combinarse con la oración y el estudio de la Torá. De hecho, mientras más se estudia, menos se necesita ayunar. Un texto medieval dice que: “Es mejor comer poco y estudiar el doble, ya que estudiar la Torá es mejor que el ayuno”.
Allen S. Maller

Culver City / Religión – Casi un tercio de los estadounidenses que van a morir de distintos tipos de cáncer durante el 2010 morirán en gran medida a causa de sus propios hábitos. Fumar, comer y beber en exceso y el sedentarismo los van a liquidar. La misma auto indulgencia también pesa sobre los que morirán de enfermedades cardíacas. La falta de auto restricción evidente en mucha de la vida moderna nos lleva primero a la búsqueda de placer y luego, crecientemente, al sufrimiento auto inflingido. Nosotros, los estadounidenses, gastamos miles de millones de dólares en pastillas, libros sobre dietas y en gimnasio, pero carecemos de la disciplina para controlarnos a nosotros mismos y a nuestros hijos. El 30% -y más- de los niños en 30 estados de la nación tienen sobrepeso u obesidad.

En nuestra cultura consumista hemos perdido casi por complete el valor espiritual del autocontrol, importante en las culturas budista, cristiana, hindú, judía y musulmana. En los Estados Unidos del siglo 21 el autocontrol puede ser el único gran factor que pese sobre la expectativa de vida. La mayoría de quienes practican el autocontrol tienen una buena chance de llegar a los 90 años de edad. La excesiva búsqueda de placer y la falta de auto restricción, sin embargo, pondrán abrupto fin a las vidas de millones de otras personas. La mayoría de las religiones nos han enseñado que el autocontrol es una virtud. El ayuno y las restricciones alimentarias rituales son ejemplos espirituales comunes.

CÓMETELO

La idea que las personas, incluso las personas delgadas, restrinjan sus placeres culinarios suena estrafalario a nuestros oídos del siglo 21. Hacer dieta ya es bastante difícil, ¿por qué debieras agregar el ayuno? ¿Acaso ser feliz no es lo más importante? ¿Y no es la comida uno de los placeres más accesibles? ¿Por qué debieran las religiones restringir estos placeres? Por ejemplo, ¿por qué debieran los cristianos ayunar durante Cuaresma? ¿O por qué la Torá decreta un día de ayuno absoluto para todo judío adulto (Lv 16:29, 23:27)? Durante 24 horas, los judíos de más de 12 años y que están en buena salud deben purificar sus almas absteniéndose de ingerir cualquier alimento sólido o líquido.

Lo que la gente no come puede ser incluso más importante que lo que comen. Todos los animales comen, pero sólo los humanos eligen no comer algunos alimentos que sin embargo son sabrosos y alimenticios. Hay personas que no comen carne por razones religiosas/éticas. Durante la Cuaresma, los católicos se privan de comer carne los días viernes y ayunan el Miércoles de Cenizas y el Viernes Santo. Los hindúes tienen la prohibición general durante todo el año de consumir carne de vacuno; los judíos y los musulmanes con comen carne de cerdo. Y en Yom Kippur —el Día de la Expiación— los judíos no consumen absolutamente nada durante 24 horas. Todos los años, durante todo el mes del Ramadán, los musulmanes ayunan desde el alba hasta el anochecer y se abstienen de ingerir sólidos y líquidos como también de tener relaciones maritales. El Corán dice: “Creyente: se te impone el ayuno a ti, como lo fue a los vinieron antes que tú, para que [adquieras] autocontrol”. (2:183) ¿Qué nos enseñan estas prácticas religiosas de abstinencia y ayuno? ¿Cuáles son los beneficios espirituales que tenemos al ayunar?

¡TÚ PUEDES HACERLO!

El ayuno tiene muchos y diferentes resultados. El más importante, el ayuno nos enseña la compasión. Es fácil hablar de los problemas de hambre del mundo y sentir pena por los millones de personas que se acuestan con hambre todos los días. Pero el verdadero impacto no se produce sino hasta que experimentamos el hambre personalmente: la empatía es muchísimo más fuerte que la pena. La empatía debiera llevarnos a la acción. El ayuno tiene valor moral si la compasión por los otros se ha extendido durante el proceso. Como dijo el profeta Isaías: “El ayuno que quiero es este: romper las cadenas de la opresión y el yugo de la injusticia, y dejar a los oprimidos en libertad. Compartir el pan con el hambriento y dar refugio a los pobres sin techo” (Is 58:6-7).

Muchas personas creen que no pueden ayunar porque es muy difícil. Pero en realidad la incomodidad de esos ataques de hambre es relativamente menor. Un dolor de cabeza, dolores musculares por exceso de ejercicio o un dolor de muelas es mucho más terrible. Lo que dificulta el ayuno es que la comida está en todas partes, a nuestro alcance; lo único que hay que hacer es darle una mascada. Sin embargo, la clave para el ayuno es usar nuestra fuerza de voluntad —una y otra vez— para no comer. Al hacerlo estamos practicando el autocontrol y somos dueños de nosotros mismos. Necesitamos probar que podemos hacerlo de manera continua.

Otro resultado del ayuno es que mejoramos nuestra salud física. Por supuesto, un ayuno de 24 horas no tendrá más efecto que el de un día de ejercicio. Sólo el ayuno prolongado, regular, beneficia la salud física. No obstante, el ayuno anual del Yom Kippur puede revelarle a una persona la importancia de “qué cantidad y con qué frecuencia comemos”. Investigaciones han demostrado que cuando los animales están algo hambrientos, darles una dieta balanceada un poco más pequeña que la ración indicada para un esfuerzo físico extremo contribuye a incrementar considerablemente su vida útil. Considerando la cantidad de aditivos que tienen los alimentos hoy en día, una ingesta reducida tiene que ser saludable. Más importante aún, dado que nuestra sociedad tiene problemas de sobreabundancia, el ayuno nos da una lección en la virtud del sacrificio.

Los problemas de salud causados por el exceso de comida, como la diabetes, están creciendo aceleradamente en los países prósperos. Según el U.S. Center for Disease Control and Prevention, en los Estados Unidos hay 16 millones de diabéticos. La diabetes puede llevar a ceguera, falla renal, problemas cardíacos, daño nervioso, amputaciones y a veces a la muerte. La preponderancia de la enfermedad se relaciona con los altos niveles de obesidad y un estilo de vida sedentario. Más de la mitad de los adultos de Los Ángeles tienen sobrepeso; el 60% no hace ejercicio de manera regular. Un quinto de los obesos desarrollará diabetes. En el Condado de Los Ángeles, entre la población mayor de 40, el 16% de los latinos, el 13% de los afro-americanos, el 8% de los asiático-americanos y el 8% de los blancos tienen diabetes.

Pasarse todo un día sin comida o incluso agua nos desafía a pensar sobre los beneficios de la enseñanza espiritual que menos es más. Al vivir en una sociedad de consumo, estamos permanentemente bombardeados por publicidad que nos está diciendo que tenemos que tener esto o lo otro para estar o ser saludables, felices, populares o inteligentes. Mediante el ayuno estamos declarando que no necesitamos ser completamente dependientes de cosas externas, incluso de cosas esenciales como la comida. De hecho, negarnos placeres normales va contra la ley judía. No obstante, debemos concentrarnos en vencer nuestras dependencias.

ES BUENO PARA EL ESPÍRITU

A pesar que a veces escuchamos a gente que repite valores del pasado (como que el sufrimiento nos ayuda a crecer, o que una existencia sin sufrimiento no tendría cierta cuota de grandeza), hoy en día muchos creen que la finalidad principal de la vida es estar siempre feliz y no tener ningún contratiempo. El concepto del ayuno como penitencia nos ayuda a comprender que nuestro sufrimiento puede ser beneficioso. Esta también es una consideración cristiana importante en Cuaresma.

A pesar que el ayuno puede servir de penitencia y para aliviar alguna culpa personal, es mucho mejor llevar a cabo actos de rectitud y compasión que ayunar. Es por ello que para los judíos hacer contribuciones a la caridad es una parte importante del Yom Kippur. Lo mismo ocurre con los musulmanes en el Ramadán y los cristianos durante la Cuaresma, cuando se enfatiza el dar limosna. Dios no considera el ayuno que no aumenta la compasión.

El ayuno es bueno para el alma y el espíritu. Para la mayoría de las personas, especialmente aquellos que no han ayunado nunca de manera regular, los dolores del hambre constituyen una distracción. Las personas que no son espirituales/emocionales por naturaleza pueden encontrar que ayunar un solo día no es suficiente para ayudar a inducir un estado de conciencia alterado. Los que ayunan de manera regular en el Yom Kippur quizás pueden probar un ayuno de dos o tres días (ayuno sólido).

Durante un ayuno lo mejor es llevar a cabo las actividades diarias y dedicar las últimas horas de la tarde o las primeras de la mañana a la meditación y la oración. Para los judíos, tener una buena ingesta de alimentos antes de la noche de Yom Kippur es un mitzvah (deber religioso) porque en judaísmo, así como el islam, se opone al ascetismo excesivo. Algunos cristianos celebran la noche antes del Miércoles de Ceniza, llamado “Martes Gordo”.

Para cada miembro de la familia de Israel, ayunar en Yom Kippur es una ofrenda personal al Dios de Israel. Durante más de 100 generaciones, los judíos han ayunado en este día. Un acto de ayuno personal es parte del pacto de los judíos con Dios. La razón principal para ayunar es cumplir con un mitzvah, a pesar que el resultado del ayuno puede ser una de muchas maneras de autorrealización. Creo que la mayoría de las religiones, cada una a su manera, usa las restricciones alimenticias para enseñar en la práctica que el autocontrol y la autodisciplina llevan a la autorrealización. La autocomplacencia jamás.

Finalmente, el ayuno debiera combinarse con la oración y el estudio de la Torá (específicamente los cinco libros de Moisés o las escrituras en general). De hecho, mientras más se estudia, menos se necesita ayunar. Un texto medieval dice que: “Es mejor comer poco y estudiar el doble, ya que estudiar la Torá es mejor que el ayuno”.
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Rabbi Allen S. Maller es rabino emérito del Templo Akiba en Culver City, Calif. Publicado en revista America, www.americamagazine.org
 


 
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