El Padre Damián retenido por los más buscados de Estados Unidos. El Beato de Molokai será canonizado como santo el 11 de octubre de 2009.
Daniel J. Demers

  Escape desde Alcatraz Daniel J. Demers  

San Francisco / Religión – El barco de transporte militar Republic llegó desde Honolulu a Fort Mason, justo a la entrada de la bahía de San Francisco una tarde lúgubre e invernal. El barco pasó bajo el Golden Gate, a la sazón en plena construcción; abriría al tráfico el año siguiente. En las bodegas de la nave, ese día 11 de febrero de 1936 se encontraban los restos de Joseph Damián de Veuster, conocido como Padre Damián, el "cura leproso". A petición del rey Leopoldo III, los restos mortales de Damián fueron regresados a su Bélgica natal. El Papa Pío XI había comunicado al rey que la Iglesia consideraba santificar a Damián. El rey había contactado al presidente Franklin D. Roosevelt pidiendo su asistencia en la materia. Roosevelt, a su vez, había hecho inhumar el cuerpo de su tumba en la isla de Molokai en lo que entonces era el territorio estadounidense de Hawaii y de acuerdo con los informes, "ordenó al transporte de tropas prepararse rápidamente para el traslado del cuerpo". Nadie pensaba en Alcatraz.

Los hechos que siguieron fueron registrados prácticamente a diario por los periódicos de San Francisco.

APÓSTOL DE LOS LEPROSOS

Damián nació en Tremeloo, Bélgica, en 1840. Mientras la Guerra Civil estaba en su apogeo en los Estados Unidos, él llegó al Reino de Hawaii a la edad de 24 años en calidad de sacerdote misionero. EN 1868, cuatro años después de su arribo, el rey de Hawaii ordenó cuarentena para todos los leprosos y los expulsó a un territorio de 800 acres de extensión en Molokai, conocido por Kalaupapa. Como era de público conocimiento en el reino-isla, había total caos en la colonia a causa de la escasez de provisiones, comida y tratamiento médico. Sin embargo, en 1873 el padre Damián se ofreció como voluntario para atender espiritualmente a los leprosos y pacientes de la colonia. Se le reconoce haber organizado a la población en una comunidad –supervigilando y participando en la construcción de viviendas, un hospital y una iglesia–. Hizo público la apremiante situación de las víctimas que eran desarraigados de sus hogares y sus familias y sus esfuerzos fueron reconocidos internacionalmente. Como resultado de ello, recolectó grandes donaciones en dinero y especies, lo que mejoró las condiciones de vida de la colonia. El padre Damián asistió a los leprosos durante 12 años antes de contraer él mismo la enfermedad y cuatro años después, sucumbió a ella. Murió en la colonia de Kalaupapa en 1889 a la edad de 49 años.

Casi medio siglo después, en Fort Mason, los restos del hombre santo fueron sacados del barco en una procesión tan grande como si se tratara de la muerte de un dignatario. El cortejo que avanzaba a través de San Francisco estaba compuesto por miles de sacerdotes católicos; el Cónsul general de Bélgica y representantes locales, estatales y federales estadounidenses; veteranos belgas de la Primera Guerra Mundial que vivían en San Francisco; ciudadanos comunes y corrientes y una completa guardia de honor militar. Sus restos fueron llevados a St. Mary’s Cathedral, donde fue escoltado por una guardia militar durante las 24 horas del día por expresa orden del presidente Roosevelt. El público fue invitado a presentar sus respetos al sacerdote-héroe en una serie de ritos religiosos que se llevaron a cabo en los cinco días que su cuerpo permaneció en la ciudad, incluyendo misas y elogios de parte del obispo local John J. Mitty y otros altos dignatarios de la iglesia.

DISTURBIOS EN ALCATRAZ

Con el barco asegurado en el puerto y su preciosa carga en tierra, a la tripulación se le permitió bajar a tierra. Como era la costumbre, la ropa sucia del barco fue llevada a la prisión más cercana para su lavado –Alcatraz–. Pero había un problema: los reos estaban confinados. Había habido un motín unos pocos días antes a raíz de un error en una operación y que había terminado con un reo muerto.

El reo en cuestión, Jack Allen, era conocido por las autoridades médicas de la prisión como un "impostor". A menudo "se hacía pasar por enfermo cuando aparentemente no lo estaba". El 7 de febrero Allen se presentó en el hospital quejándose de fuertes dolores estomacales. El médico de turno, Dr. Jesse Jacobsen, consciente del historial de hipocondríaco de Allen, al principio ignoró sus quejas. Sin embargo, cuando Jacobsen finalmente lo operó, descubrió que se le había perforado una úlcera estomacal. Posteriormente, Allen murió.

De acuerdo con las noticias que llegaron, el médico se transformó en "el blanco de los abucheos" de los internos. Los abucheos dieron lugar al motín, el que fue exagerado por la prensa local. Un reportaje llamó el incidente como el "Motín loco" y otro lo llamó "Rebelión en la roca". El tumulto obligó al alcaide a ordenar el encierro. Para incrementar la creciente rebelión estaban las extraordinarias precauciones tomadas para proteger a Al (Scarface) Capone y George (Machine Gun) Kelly, ambos prisioneros que habían rechazado participar en la rebelión. Los amotinados "los llamaron ‘ratas’ por haberse rehusado a participar en la rebelión".

Los líderes de la rebelión eran Ludwig (Dutch) Schmidt y Norman (the Fox) Whitaker. Schmidt era un famoso ladrón de transporte de correos, a quien las autoridades federales habían trasladado a Alcatraz después que había escapado de una prisión federal en Atlanta. En un informe interno el FBI destaca que Schmidt era "un líder y un criminal peligroso y una peligrosa influencia" para los otros internos. Whitaker era un maestro internacional de ajedrez excepcional y un famoso ladrón que había estado involucrado en el caso del secuestro Charles Lindbergh y cumplía 15 años de prisión. Schmidt y Whitaker fueron llevados a aislamiento en el calabozo de la prisión y los otros 65 internos que habían participado en la rebelión también fueron confinados a sus celdas.

A consecuencia de ello, los servicios que prestaba la prisión "se vieron obstaculizados por la cantidad de hombres que estaban confinados en sus celdas". Funcionarios de la prisión informaron que "la enorme cantidad de lavado del transporte militar Republic" que recién había llegado de Honolulu iba a sufrir demoras. El Republic tenía una agenda muy ajustada para llegar al Canal de Panamá, donde el cuerpo del padre Damián debía ser transferido al barco belga Mercator, que debía llevar sus venerados restos al puerto de Antwerp.

El problema se solucionó cuando el alcaide de Alcatraz anunció el traslado del Dr. Jacobsen al hospital naval de Seattle; esto "alivió la tensión" entre la población penal. De todas maneras, la entrega de la lavandería tuvo un retraso de casi 12 horas, forzando una demora en la partida que tenía programado el Republic. Con la urna de Damián nuevamente a bordo, el capitán del barco recuperó el tiempo perdido navegando a toda máquina. Luego las autoridades apuraron el paso del barco por el Canal, haciéndolo pasar adelante en la fila de barcos que esperaban ingresar. La urna con los restos del mártir leproso fue entregada a bordo del Mercator en Colón, en la Zona del Canal de Panamá en el plazo previsto.

DESCANSANDO FINALMENTE

Finalmente, el padre Damián fue sepultado en Bélgica el 6 de mayo de 1936. Luego de la sepultura, un diario especuló que sus obras en Hawaii al cuidado de los leprosos algún día podrían llevarlo a ser elevado a la santidad". Esas fueron palabras premonitorias.

Los hawaianos, entre tanto, habían considerado al sacerdote como uno de ellos. Cuando el cuerpo de Damián fue sacado de Hawaii para su largo viaje a Bélgica, ello se llevó a cabo entre "los llantos y lamentaciones" de los hawaianos. Sus sentimientos fueron finalmente escuchados cuando en1995, el Papa Juan Pablo II entregó los huesos de la mano derecha de Damián a una delegación de hawaianos. La reliquia regresó al lugar de su sepultura original en Molokai.

El Beato Damián de Molokai será canonizado como santo el 11 de octubre de 2009.
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Daniel J. Demers, un hombre de negocios parcialmente jubilado que vive en el área de San Francisco Bay y escribe sobre eventos históricos ocurridos en el siglo 20. Publicado en revista America, www.americamagazine.org


 
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