La tensión entre ciencia y fe en África Occidental. Para la mayoría de nuestros parroquianos liberianos, hay dos maneras de proceder en relación a la salud y la enfermedad.
John Perry, S.J.

  Desmitificando la medicina John Perry, S.J.  

África Occidental / Temas – Georges Bernanos empezó su novela The Diary of a Country Priest (El diario de un cura rural) con las palabras del cura: "Mi parroquia es como todas las demás". Si bien su caracterización puede haber sido la correcta para una parroquia rural en Francia, no lo es aquí en Liberia. Durante los pasados ocho meses durante los cuales he ejercido mi ministerio para los fieles de Dios en la Parroquia de la Sagrada Familia en Caldwell, en las afueras de Monrovia, he tenido cada vez más conciencia que algunos de mis juicios sobre la fe tal vez no sean iguales a los de mis parroquianos, en parte porque vengo de Canadá y no soy africano.

En septiembre pasado, al presidir y predicar en la festividad de la Exaltación de la Sagrada Cruz, la primera lectura de Nm 21:4-9 requería un trato cuidadoso. Pensé que la impactante imagen de una serpiente de bronce en el desierto con poderes curativos tendría buena recepción en personas muchos de los cuales todavía portan fetiches o amuletos mágicos para protegerse de poderes negativos que aquí se conocen con el nombre de juju. No obstante, mi preocupación era que se interpretara mis palabras como que la cruz es simplemente otro poderoso y eficiente juju, que no es lo que yo estaba diciendo.

Por esos días visitaba a un parroquiano gravemente enfermo en el hospital católico de Monrovia. Ella cayó en estado catatónico, del cual nunca se recuperó. El diagnóstico clínico era meningitis, pero muchos miembros de su familia y algunos otros parroquianos creían que el problema se relacionaba con su hermano mellizo, que había fallecido el año anterior. Dado que ella era su melliza, las creencias africano-occidentales indicaban que miembros de su familia tenían que tomarla y hacerla pasar por sobre el cuerpo de su hermano muerto y luego se le haría un baño ritual. El propósito del ritual era el de contrarrestar los esfuerzos de su hermano mellizo para forzar a que el espíritu ella se uniera al suyo en la muerte. Dado que ella no había hecho esto, por las noches en su cuarto sentía que el espíritu de su hermano venía a insistirle que se fuera con él. ¿En mi calidad de pastor, cómo podía responder a esto, salvo compartir la pena de los que la lloraban después que ella murió en el hospital, celebrar una liturgia fúnebre con mucha oración y hacer lo que pudiera para serle útil a sus hijos y su marido?

MEDICINA MODERNA Y ‘CIENCIA AFRICANA’

Para la mayoría de nuestros parroquianos liberianos, hay dos maneras de proceder en relación a la salud y la enfermedad. La primera es decididamente ‘moderna’; se busca el mejor tratamiento disponible que se pueda pagar en las diferentes clínicas, farmacias y profesionales de la salud. El segundo nivel es el ‘tradicional’, el que no comparte completamente la ‘teoría de los gérmenes’ de la enfermedad. Un grupo de tradicionalistas usa hierbas y otros remedios naturales. Otro grupo insiste que la enfermedad es causada por un espíritu invocado por el enemigo. La solución radica en encontrar a alguien que esté en contacto con un espíritu aún más poderoso, que invoca a aquel espíritu para que cure al enfermo.

La gente dice que un parroquiano determinado ha ido al "arbusto de la enfermedad", lo que quiere decir al médico brujo que los está ayudando a curarse. El pragmatismo liberiano descarta eliminar un nivel a favor del otro. Cada vez que la medicina moderna no rinde los resultados deseados, se va al segundo nivel, al que a veces se llama ‘ciencia africana’.

Entre los participantes más temidos de la ciencia africana están los "hombres del corazón" –vivisectores humanos que extirpan órganos vitales a desafortunadas víctimas para la práctica de juju. La gente les tiene pavor a estos "profesionales médicos" y temen asociarse a ellos. Un esfuerzo del Comité de Paz y Justicia de nuestra parroquia de mediar en un caso de violación se vio frustrado cuando alguien se refirió al violador como un "hombre del corazón"; la reunión de manera agresiva.

Algunos curas y muchos de sus ayudantes laicos apoyan un tratamiento dual ante problemas médicos. Conozco a un cura que se vio envuelto en un conflicto serio y duradero con un parroquiano. Repentinamente aparecieron grandes abrasiones en la piel sobre sus riñones. Le recordaban marcas faciales tribales y le causaban molestia. Más problemático aún era la manera cómo los genitales se agrandaron. Al escuchar el problema, su ayudante laico lo contactó con un sujeto que practicaba el "juju al revés", que le podría causar daño físico al perpetrador. El cura declinó la oferta porque no quería responder de esa manera y buscó atención médica. Ninguno de los médicos o enfermeras a los que recurrió atribuyeron su problema a la ciencia africana. Después de un exhaustivo examen físico y diversos exámenes, su médico habló de un elemento patógeno no identificable como el causante de su mal y le recetó un fuerte antibiótico, el que finalmente lo curó.

La Parroquia de la Sagrada Familia quizás no sea tan típica de África Occidental o incluso de Liberia. Durante la guerra civil que duró 14 años y terminó en el 2003, la parroquia fue ocupada en diferentes oportunidades por tres milicias rebeldes distintas, que libraron feroces batallas entre ellos, con las Fuerzas Armadas de Liberia y con pacifistas de África Occidental conocidos con el acrónimo Ecomog. Muchos parroquianos se transformaron en "personas en situación de desplazamiento interno", o abandonaron Liberia en calidad de refugiados. Otros que permanecieron, sufrieron diferentes tipos de traumas. La asistencia de la pastoral católica era incierta ya que durante once años los sacerdotes sólo iban el domingo, si es que. Ya fuera por necesidad o por ignorancia, las creencias y prácticas tradicionales competían con las creencias y prácticas católicas.

Tal vez estos temas se discutirán en el Sínodo por África en octubre de 2009. Un párrafo (Nº 32) del documento preparatorio para el sínodo declara que "algunas creencias y prácticas falsas de las culturas africanas merecen especial atención" y nombra la hechicería y los ritos ancestrales de viudez entre los que causan especial preocupación. La idea del cura de Bernanos, que todas las parroquias son iguales todavía está vigente en algunas enseñanzas oficiales de la Iglesia. Esto deja a los curas rurales de África en la duda sobre qué deben hacer con sus feligreses. Es mi deseo que se dé una discusión franca sobre las creencias tradicionales africanas, tal vez a puertas cerradas en el próximo sínodo.
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John Perry, S.J., es profesor adjunto de estudios religiosos en la Universidad de Manitoba, Canadá, y actualmente está con permiso académico en la Parroquia de la Sagrada Familia en Monrovia, Liberia. Publicado en revista America, www.americamagazine.org


 
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