Estoy abismado por la pobreza filosófica de mis interlocutores en YouTube. A pesar de que la mayoría puede hablar con cierta destreza sobre física, química o astronomía, están completamente perdidos cuando el análisis se vuelve filosófico o metafísico.
Robert Barron

Herejías en YouTube Robert Barron

Chicago / Cultura – Hace un año empecé a publicar breves reflexiones sobre películas, música y cultura en YouTube, que es probablemente el sitio web más visitado en el mundo. Este ejercicio se ha parecido a la aventura de San Pablo en el Areópago de Atenas, que predicaba el Evangelio en medio de un montón de otras ideas que competían entre sí. YouTube es un Areópago virtual, donde se exhiben todos los puntos de vista –desde los sublimes hasta los profundamente perturbadores–. Hasta ahora en mi trayectoria como profesor o predicador católico, jamás he estado más lejos como ahora de dirigirme a los que comparten mi punto de vista. Las respuestas más numerosas han llegado con motivo de escritos sobre ateísmo y fe. Hice un video titulado "Por qué tiene sentido creer en Dios", otros tres en respuesta a Christopher Hitchens y el más conocido, una respuesta a la película "Religulous" de Bill Maher.

Los que visitan YouTube pueden subir comentarios; los cientos que yo he recibido han sido abrumadoramente negativos. Algunos son motivados emocionalmente y groseros, pero otros son considerados y han dado lugar a serios intercambios de ideas. A medida que sostengo debates con estos mayoritariamente jóvenes opositores a la religión y en particular de la religión católica, he distinguido cuatro patrones básicos de oposición que bloquean el recibir la fe. En el segundo siglo, San Ireneo escribió su clásico Adversus Haereses (Contra las herejías); si un apologista contemporáneo quisiera conocer las herejías de nuestro tiempo, podría consultar estas objeciones en YouTube. He identificado cuatro: cientismo, angelismo eclesial, fundamentalismo bíblico y Marcionismo.

Cientismo . En los videos he apelado a argumentos clásicos y contemporáneos para apoyar la existencia de Dios, demostrando que debe haber un piso estable para la contingencia del mundo y una fuente inteligente para la inteligibilidad del mundo. Me encuentro con alguna versión de la siguiente declaración: La materia, o el universo como un todo, o el big bang, o la "energía" es una explicación adecuada de todo lo que es. Cuando alego que el big bang es en sí mismo la indicación más clara que el universo entero –incluyendo la materia y la energía– es radicalmente contingente y necesita una causa extrínseca, dicen que estoy hablando tonterías, que la ciencia no prueba la existencia de Dios. Yo concuerdo, insistiendo que las ciencias tienen que ver con realidades y relaciones en el mundo, pero que el Creador, por definición, no es un ingrediente del mundo que él creó.

A lo que me opongo aquí no es a la ciencia, sino que a la posición filosófica de que la realidad está restringida a lo que las ciencias empíricas pueden medir. Cuando uno de mis oponentes afirmó que sólo la ciencia trata con la realidad; le informé que estaba cayendo en una auto-contradicción operacional, ya que estaba haciendo una afirmación no científica para apoyar su postura. Estoy abismado por la pobreza filosófica de mis interlocutores en YouTube. A pesar de que la mayoría puede hablar con cierta destreza sobre física, química o astronomía, están completamente perdidos cuando el análisis se vuelve filosófico o metafísico.

La segunda herejía es lo que llamo angelismo eclesial. Repetidamente mis interlocutores me dicen: "¿Quién es usted, un sacerdote católico, para estar haciendo declaraciones sobre la verdad, cuando su iglesia ha sido culpable de tantas ofensas morales contra la raza humana: las Cruzadas, la Inquisición, las caza de brujas, el apoyo a la esclavitud y el escándalo de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes?" Más que refutar mis argumentos a favor de la fe religiosa, éstos son ignorados, con el despectivo gesto de: "consideren su origen".

Yo contesto insistiendo que la existencia de malos católicos no es en sí demostrativo que el catolicismo sea malo. Un aliado poco frecuente en un foro de YouTube comentó que el uso de la física de Einstein en la producción de las armas nucleares que mataron a cientos de miles de inocentes no constituye un argumento contra Einstein. Como reza el viejo adagio, malas acciones no excluyen buenas acciones.

No rechazo la premisa mayor de su argumento. Les he dicho que estoy con Juan Pablo II, quien pasó años pidiendo perdón por las malas prácticas de los católicos a través de los siglos. Pero los cristianos siempre han estado conscientes que la Iglesia, tal como dijo Pablo, "lleva este tesoro en vasos de barro". En los sacramentos, en especial en la Eucaristía, en sus enseñanzas esenciales, en su liturgia y en las vidas de sus santos, la Iglesia participa de la divinidad misma de Dios. Pero es frágil en su dimensión humana. El angelismo eclesial desdibuja esta distinción y hace que cualquier falla en la gente de la Iglesia debilite la legítima reivindicación de la Iglesia de declarar la verdad.

Una tercera herejía es el fundamentalismo bíblico. Escucho a mis opositores de YouTube declarar que la Biblia es un revoltijo de "mitos de la edad de bronce" (Christopher Hitchens) y tonteras infantiles sobre serpientes que hablan, un universo de 5.000 años de antigüedad y un hombre que vive durante tres días al interior de un pez. Yo contesto que la Biblia no es tanto un libro como una biblioteca, hecha de textos de una gran variedad de géneros y escrita en épocas muy diversas para audiencias muy diversas. Tal como uno no interpretaría la "biblioteca" literalmente, no se debiera interpretar toda la Biblia con un solo par de lentes.

Entonces la respuesta típica de mis interlocutores de YouTube es que estoy proponiendo una novedad de manera de responder a los ataques de las críticas modernas. Trato de guiarlos hacia Ireneo (siglo segundo), Orígenes (siglo tercero) y Agustín de Hipona (siglo cuarto), quienes se ocuparon de la complejidad de la Biblia a través de una hábil hermenéutica. Algunos de los que aceptan la analogía de la biblioteca se preguntan cómo decide uno de qué tipo de texto se trata y por lo tanto qué tipo de lentes interpretativos usar. Yo contesto que sus buenas preguntas prueban la legitimidad de la asunción de la Iglesia católica que la iglesia –esa variegada comunidad de interpretación que ha sobrevivido 20 siglos- es necesaria para lograr una interpretación bíblica efectiva en nuestros días. Pregunto ¿cómo sabemos la diferencia entre Winnie the Pooh, Los hermanos Karamazov, La divina comedia, el Lincoln de Carl Sandburg y el Lincoln de Gore Vidal? Entonces contesto mi propia pregunta: has sido entrenado por una larga y disciplinada tradición de interpretación. Algo similar está en juego en la lectura bíblica auténtica.

La cuarta herejía de YouTube es el Marcionismo, lo que nos vuelve hacia uno de los principales opositores a Ireneo, Marción. Él sostenía que el Nuevo Testamento representaba la revelación del verdadero Dios, pero que el Antiguo Testamento era la revelación de un semidiós patético marcado por la pequeñez, los celos y la violencia. Esta antigua herejía reaparece prácticamente intacta en los foros de YouTube. Mis interlocutores se quejan sobre el Dios moralmente ofensivo, vano, sicótico y violento que aparece en el Antiguo Testamento, que manda proscribir ciudades, que ordena genocidios para que su pueblo pueda tomar posesión de la Tierra Prometida, que manda azotar las cabezas de los niños contra las piedras. Esta queja se hace más frecuente a raíz de los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001. Si yo apunto hacia la sabiduría de la tradición bíblica, me encuentro con esta objeción.

Aliento a mis contrincantes a que lean toda la Biblia bajo la luz del Cristo crucificado y resucitado de entre los muertos. Les hablo de una imagen en el Libro de Revelaciones de un cordero que parece haber sido sacrificado. Cuando nadie en la corte celestial es capaz de abrir el pergamino que simboliza toda la historia de la salvación, el cordero es el único en lograrlo. Esto indica que el Cristo no violento, que murió por los pecados del mundo y devolvió amor y el perdón de los pecados, es la clave interpretativa de la Biblia. Fue bajo este aspecto que Orígenes, por ejemplo, leyó los textos sobre la proscripción del Antiguo Testamento como una alegoría sobre la lucha contra el pecado. El resultado final es este: no se debe introducir una cuña entre los dos testamentos; en vez de ello, debemos permitir que Cristo sea la estructura lógica de todas las Escrituras.

¿Qué está bloqueando la prédica de la fe, especialmente entre los más jóvenes? Muchas cosas. Pero sugiero que predicadores, profesores, evangelistas y catequistas pongan especial atención en estos cuatro aspectos.
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Rev. Robert Barron es titular de la Francis Cardinal George Chair of Faith and Culture en University of St. Mary of the Lake / Mundelein Seminary en Mundelein, Ill.
Su sitio web es www.wordonfire.org . Publicado en America magazine, www.americamagazine.org


 
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