La belleza verdadera no es la que proviene sólo de nuestro aspecto externo, sino la que revela lo más precioso que tenemos en nosotros
Evaldo d’Assumpção

Evaldo d’Assumpção

 

El sentido de la belleza Bello Horizonte, Brasil - Sin duda vivimos bajo el dominio de la tecnología, y como una de sus consecuencias, llega también la dominación de la belleza. Con tantos y tan sofisticados recursos para mejorar las formas físicas, el ser humano, independientemente del sexo, no puede prescindir de ellos. No es sin razón que los gimnasios trabajan largas jornadas, aparatos de múltiples funciones se venden en cada esquina, los salones de belleza se multiplican y las clínicas de cirugía plástica se disputan el trofeo de ser la más requerida.Antes de discutir esta moda del siglo 21, iniciado al final del siglo pasado, hagamos un breve estudio sobre qué es la belleza y cuál es su sentido. Estética es una palabra que viene del griego Aisthetikos, que significa: lo que es susceptible de ser percibido por los sentidos. Ya la palabra estética define la ciencia de lo bello exigiendo otro entendimiento: ¿que es lo bello? Una definición consensual es que lo bello es aquello que tiene formas y proporciones estéticamente armónicas, que tiende a un ideal de perfección. Lo que produce una sensación de deleite, admiración y serenidad. Y belleza sería la calidad del que es bello.Si aceptamos el Universo como una creación de Dios, podremos afirmar que lo bello tiene su origen en la propia creación del mundo porque, siendo ésta la creación de un Ser Perfecto (Dios), no puede ser imperfecta. Él mismo constataba, después de cada creación, que “todo estaba bien”.Sócrates, en el siglo V AC, afirmaba que lo bello debe ser igual a lo bueno. Su discípulo, Platón discrepaba de los poetas y especialmente de Homero, a quien atribuía el error de describir a los dioses de forma ridícula, con flaquezas y pasiones. Él consideraba que si los dioses representaban el bien, como tales deberían ser bellos y sin defectos.En esta correlación entre el bien y lo bello, Aristóteles, en el siglo IV AC hizo una importante observación. Para él, el bien está siempre en acción, mientras que lo bello puede encontrarse también en las cosas inmóviles. Y ponía como formas superiores de lo bello, el orden, la simetría y el límite. El arte griego está basado en la simetría lo que, en la realidad humana, no funciona bien, pues somos todos naturalmente asimétricos.En el siglo XIII, Santo Tomás de Aquino hizo un excelente estudio sobre la belleza, que definía como id quod visum placet, o sea, aquello cuya visión agrada. Y apuntaba sus requisitos: la integridad, también entendida como unidad, la proporción de formas, la armonía de estas formas y la claridad, también entendida como luminosidad. Y concluía diciendo que lo bello, así como el bien y la verdad, se dicen de Dios, que es perfecto.Kant, en el siglo XVIII, hacía reflexiones sobre la estética, enseñando que quien juzga una cosa bella no juzga sólo para sí, sino que pretende que ella sea también bella en sí y para los otros. De ahí sacaba algunas conclusiones. Bello es lo que agrada universalmente, sin conceptos. Bello difiere de lo agradable. Lo agradable causa placer, mientras que lo bello antecede al placer. Sólo el hombre es realmente un artista, pues el arte es la producción de la belleza, no por la necesidad, sino por la libertad humana.Alexander Baumgarten (1750) en su obra Aesthetica o Crítica del Gusto establece, posiblemente por primera vez, lo que se puede llamar la “Ciencia de lo bello”. En ella afirma que existe el Conocimiento Inferior, que se ocupa del saber sensible, de la estética, y el Conocimiento Superior, que se ocupa del saber intelectual. O sea, la mente racional es superior a la belleza física.En 2004, en una conferencia a la que asistimos, establecimos dos tipos de belleza: la Belleza Estática y la Belleza Dinámica. La Belleza Estática es aquella que observamos en las cosas detenidas. Es la constatación inmediata de la belleza. Una estatua, un cuadro e incluso –y especialmente– una persona inmóvil puede presentar características de forma, color y proporciones que al sentido de la vista nos parece extremamente bello. En el caso específico de una persona, cuando ella se mueve e interactúa con otra, su belleza se puede vulgarizar o incluso empañar. Puede también ser resaltada, haciéndose aún más bella. Personas que considerábamos feas, después de una convivencia dinámica pueden tornarse totalmente diferentes. Por eso afirmamos que la Belleza Estática, además de inmediata, es también cultural y temporal. O sea, ella se revela a la primera mirada, existe en un determinado momento y en función de aquel momento y, después, puede perdurar, ampliarse, reducirse, o incluso extinguirse.Existen pinturas que, a pesar de estáticas, reciben del artista un toque tan especial que de ellas se puede decir que tienen movimiento. Y este movimiento en la inmovilidad resalta y preserva su belleza. Ejemplo de esto son ciertos clásicos que traspasan los siglos con su belleza innegable. También una partitura musical impresa no tiene mayor belleza que la imaginada por el músico que mentalmente la lee. Con todo, al ser colocada en movimiento por su ejecución, puede revelar una armonía tal que lo bello irrumpe para cuantos la escuchen, aunque sean incapaces de interpretar las notas impresas. Una flor, totalmente cerrada puede no ser tan bonita, sin embargo al ponerse en movimiento, exponiendo sus pétalos y desvelando sus colores, se torna fantásticamente bella.Decimos también que la Belleza Estática es cultural porque es inmóvil en el tiempo cultural de la humanidad. Lo que era bello en la Edad Media se quedó estático en el tiempo. Ni todo lo que era bello en aquel tiempo continúa bello en nuestros días. Ejemplo mayor son las mujeres hartas de su revestimiento grasoso y también de sus celulitis. Hoy, quien se encuentra en ese estado parte rápidamente en busca de la dieta radical, de la tortura en los gimnasios o de la rapidez de la lipo-aspiración.La Belleza Dinámica es aquella que asocia la armonía de formas a una agradable interrelación con el observador. Con todo, la interrelación predomina sobre las formas. La Belleza Dinámica no depende del tiempo y de la cultura, pues la belleza interior, aquella que se revela en el dinamismo, es atemporal y acultural.No hay, sin embargo, cómo negar que la belleza ideal es la que suma la Estática con la Dinámica. Si las dos se funden, encontramos el padrón ideal de belleza, que transciende los límites del tiempo y que supera las barreras culturales. Esta fusión será encontrada esencialmente en las personas, pues solamente ellas pueden cultivar su interior, dándole movimiento, transformándolo y ampliando sus límites, de forma de modificar también la percepción de su exterior.De estas reflexiones se puede concluir que de nada valen las formas armoniosas de una foto de revista si el desvelamiento del interior de aquella persona destruye totalmente el encanto de su belleza estática. Más que una armonización de formas, es necesario que el ser humano –la persona– cuide de armonizar su interior, completando así lo que consideramos la belleza ideal, la única que cautiva de modo duradero.Todas estas consideraciones se hacen ante la percepción actual de la belleza de la persona. Como cirujano plástico, hace más de cuarenta años hemos acompañando la evolución de esa percepción, que sin duda alguna, pasó por modificaciones radicales. En palabras de Michel Maffesoli, citado por Gilda Rodrigues en el trabajo que presentó ante el XII Congreso Brasilero de Sociología (2005), surge un hombre nuevo, después del homo politicus y del homo economicus: el homo estheticus. La cirugía plástica se benefició de esto en el aspecto estadístico y económico. Sin embargo, perdió bastante en su esencia médica. La cirugía plástica tiene sus orígenes en la India, cuando Sushruta (600aC) hizo las primeras reconstrucciones nasales y de orejas, buscando recomponer mujeres que habían sido legalmente mutiladas por haber sido sorprendidas en adulterio, y a solicitud de los maridos arrepentidos de la violencia y además teniendo que vivir con una mujer deformada. El nombre “plástica”, que viene del griego plásticos, significa “dar forma” y fue empleado por primera vez en Alemania en 1798, adquiriendo notoriedad tras fantásticas reconstrucciones de mutilados después de la segunda gran guerra. Su vertiente “estética” se hizo popular con los trabajos de Ivo Pitanguy, en Río de Janeiro, a partir de la década del 50’, propiciando la aparición de nuevas especialidades como la llamada medicina estética, que no recibió el indispensable aval del Consejo Federal de Medicina. De todas formas se transformó en una actividad bastante solicitada, siendo ejercida por algunos médicos después de cursitos intensivos de algunas semanas.No concordamos con la dicotomización de la cirugía plástica. Al final, todas las cirugías realizadas dentro de esta especialidad son tan estéticas como reparadoras. Aunque muchos vean en la cirugía plástica una solución mágica para sus problemas físicos y emocionales. Recurren a una lipo-aspiración en vez de la reeducación alimenticia. Quieren eliminar surcos faciales imperceptibles en la búsqueda frenética de la eterna juventud. Y como en la vida siempre se encuentra a alguien que, per uno pugno de dollari (“por un puñado de dólares”) ofrecen la realización de los sueños, aunque sean imposibles, se multiplican las complicaciones y los procesos judiciales.Peor aún, la cirugía plástica, especialidad médico-quirúrgica respetable, pasa a frecuentar estudios de televisión y kioscos de diarios, aprovechando la magia de las fotografías digitales que presentan resultados ridículamente vistosos que seducen y engañan a los menos reflexivos. Para hacer frente al mercado cada vez mayor, ofertas de tratamientos mágicos en consultorio, procedimientos “sin riesgo” y rapiditos, con precios irrisorios y financiamientos, seducen a aquellos que no cuidan legítimamente de su mayor riqueza que es la vida, y vida con calidad.Y las complicaciones, cada vez más serias, aumentan su frecuencia en los congresos médicos. Todo en la vida tiene su precio, especialmente la imprudencia y la falta de autocrítica. Algunas personas, portadoras de un desorden psiquiátrico denominado dismorfia corporal viven insatisfechas con su cuerpo, recurriendo a variados procedimientos quirúrgicos y estéticos, pero siempre infelices con el resultado obtenido. Son pacientes que se beneficiarían más con una psicoterapia que con una cirugía. Otras pierden su sentido del límite, no saben cuándo detenerse y se enojan cuando un especialista consciente les dice que no deben hacerse nada más. Quieren simetrías donde ellas no existen, quiere piel sin surcos donde ellos son absolutamente necesarios.Es necesario resaltar: la cirugía plástica y los tratamientos estéticos nunca van a traer o garantizar a las personas el éxito profesional, sentimental o el prestigio social que buscan. Como afirmamos, la Belleza Estática –muy típica del botox– no debe ser la meta principal, sí debe serlo la Belleza Dinámica, que armoniza el exterior con el interior de cada uno. Sólo ésta vale realmente la pena.
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Evaldo d’Assumpção Cirujano plástico, bio-tanatólogo, bio-ético. Presidente de la Academia Mineira de Medicina Brasil .

 


 
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